por S. Stuart Park
Las hermanas Brontë, hijas de un austero clérigo irlandés que ocupó el rectorado del pueblo de Haworth en Yorkshire, forman una tríada de escritoras brillantes nunca reconocidas en vida que publicaron sus obras bajo pseudónimos masculinos.
Cumbres borrascosas, la obra más célebre de Emily (1818-1848), considerado un clásico de las letras inglesas, describe las desatadas pasiones de sus protagonistas, un hecho que sorprende, ya que Emily no tuvo amistades fuera del círculo familiar, y menos, un romance, al igual que sus hermanas Anne y Charlotte. De ellas escribió José Jiménez Lozano, a propósito de su admirado Port Royal, en ‘El aroma del vaso’:
«Las Brontë tienen una extraña lucidez para la detección del mal en el hombre de la manera más ingenua y llena de pureza. Un caso singularísimo. En Port-Royal, que sabían lo que era escribir, consideraban que el "faiseur des romans" formaba parte de quienes se aprestaban al "uso delicioso y criminal del mundo", porque tenían que vivir lo que escribían para poderlo escribir. Y tenían razón, pero no con las Brontë, en el sentido de que ellas pudieron pasar por encima de carbones encendidos, tomarlos en las manos, y no quemarse».
Consumada poeta además de novelista, el poema más célebre de Emily titulado ‘No coward soul is mine’, da las claves de su personalidad. Comienza así:
No es de cobarde mi alma
No tiembla en la esfera atribulada por la tormenta del mundo
Yo veo brillar las glorias del Cielo
Y la Fe brilla igualmente armándome frente al Miedo.
Oh, Dios dentro de mi pecho
Todopoderosa Deidad siempre presente
Vida, que en mí tienes descanso,
Como yo en la Vida imperecedera, tengo poder en Ti.
El poema refleja la férrea voluntad y espíritu inquebrantable de una mujer inconformista que plasmó en sus obras un mundo vivido solo en la imaginación, y que legó una creación imperecedera, junto con
Jane Eyre y
Shirley de Charlotte, y
Agnes Grey y
La inquilina de Wildfell Hall, de Anne.
Las tres hermanas eran admiradoras del piadoso y melancólico poeta William Cowper, especialmente Anne, tal como Charlotte la retrata en
Shirley. El poema de Cowper ‘El náufrago’ la hizo llorar, y Anne escribió un poema estremecedor ‘A Cowper’ que comentaremos a continuación.