por S. Stuart Park
Dylan Thomas (1914-1943) nació en Swansea, País de Gales y murió alcoholizado en Nueva York. (Sus últimas palabras fueron: «He bebido 18 vasos de whisky, creo que es todo un récord»). Poseía una voz cautivadora y leía textos en la BBC que mantuvieron absortos a los oyentes. Se dedicó pronto a la creación poética y además de poesía escribió reseñas periodísticas sobre teatro (él mismo era dramaturgo).
El lirismo apasionado y la musicalidad de la poesía de Thomas recoge influencias de las tradiciones celta y bíblicas. Uno de sus poemas más célebres, escrito en relación con la muerte de su padre, finaliza cada estrofa con un llamativo estribillo en protesta por el hecho de la muerte:
Rabia, rabia contra la muerte de la luz:
No te vayas tranquilo a esa buena noche,
La vejez debe arder y delirar al final del día;
Rabia, rabia contra la muerte de la luz.
Aunque los hombres sabios al final sepan que la oscuridad es lo justo,
Porque sus palabras no habían bifurcado ningún rayo ellos
No se van tranquilos a esa buena noche.
Hombres buenos, en su despedida, llorando cuán brillantes
Sus frágiles hechos podrían haber bailado en una bahía verde,
Rabia, rabia contra la muerte de la luz.
Hombres salvajes que atraparon y cantaron al sol en su vuelo,
Y aprenden, demasiado tarde, que lo apenaron en su camino,
No se van tranquilos a esa buena noche.
Hombres graves, cerca de la muerte, que ven con vista cegadora
Que sus ojos ciegos podrían brillar como meteoros y ser alegres,
Rabia, rabia contra la muerte de la luz.
Y tú, padre mío, allí en la triste altura,
Maldíceme, bendíceme ahora con tus feroces lágrimas, te lo ruego.
No te vayas suavemente en esa buena noche.
Rabia, rabia contra la muerte de la luz.
Se dice que Robert Zimmerman tomó su nombre, Bob Dylan, por la profunda admiración que sentía por el poeta. La obra de teatro de Dylan ‘Under Milk Wood’ (Bajo el bosque lácteo) fue llevado al cine en 1972, protagonizada por Richard Burton, Elizabeth Taylor y Peter O’Toole.